¿Cuál será la mejor posición para colocarse en el tráfico?

Hace tiempo que no escribo en este espacio tan agradable, mi blog, razones ha habido varias, mayormente exceso de trabajo y falta de tiempo, pero heme aquí nuevamente escribiendo sobre estos temas tan interesantes de bicicletas.

Esta vez traigo la idea de escribir sobre un tema que me ha rondado la cabeza desde que comencé con este proyecto del blog de ciclismo.

Desde mis primeras salidas en bicicleta, que viendolas en retrospectiva fueron realmente una hazaña personal (cero compañía, y con la única asesoría del internet), me he preguntado cuál debe de ser la mejor posición para moverse cuando uno va en su bike (perdonar si se oye medio mamón, pero me ha dado por llamarle así a la bicicleta de un tiempo acá), es un tema que ha sido recurrente en mi mente, y sobre el cuál he escuchado varias posturas.

Una de esas posturas dice que si voy en calle secundaria ocupe el carril completo. Tengo mucho que decir al respecto, por ejemplo, si la calle es de un sólo carril es fácil que el automovilista que traes atrás se desespere. Una ocasión tuve un incidente con un desesperadito, esa ocasión iba tranquilamente ocupando mi carril, pero me dí cuenta de que traía automoviles en la parte de atrás, así que en cuanto encontraba espacios para orillarme me hacía un poquito de ladito para que me rebasaran, primero les hacía una señal para que me aguantaran tantito, inmediatamente me orillaba un poquito y les hacía la señal para que me rebasaran, y una vez que notaba que no había automoviles que quisieran pasar me reincorporaba al centro del carril y todo felíz y contento. Lamentablemente esto me funcionó sólo con unos 3 automóviles, no tardó en llegar el hijo de puta (perdonen la palabra, pero no tengo otra para este tipo de personas) que comenzó a revolucionar su motor, yo comencé a hacer la maniobra que me había funcionado minutos antes, y cuando hice la señal de que tuviera cuidado porque me iba a orillar, y estaba apenas orillándome, el muy cabrón cochista (justo para estos me reservo esta palabra que se está haciendo popular en el argot del ciclista urbano en México) me rebasó a unos cuántos centímetros y aceleró como loco. Esa experiencia me dejó muy mal sabor de boca, y desde entonces trato de no circular por calles de un sólo carril (en realidad era una calle de tres carriles, con dos ocupados para estacionamiento -_-), menos en calles con carriles tan angostos. Aquí digo, cómo chingados hay gente que quiere circular tan rápido en calles tan tranquilas como la de mi narración, en medio de una zona de residencias… en fin, pendejos no faltan.

Mi recomendación, si no queda de otra y hay que circular por calles de un carril, a ocuparlo todo, si hay espacio para que el auto y uno pasen juntos, la posición secundaria me parece la mejor opción, así respetamos el derecho de tránsito de todos, y nos evitamos cualquier conflicto con los cochistas tan desesperados que uno se encuentra. Insisto, si no hay espacio para un rebase seguro, a ocupar todo el carril, pero siempre con la precaución de ver a quién traemos atrás. En las calles de dos sentidos la recomendación sería la misma, realmente de entre los tipos de calles estas me parece que son las peores, así que si se puede encontrar alguna otra calle, mejor.

Ahora bien, también hay las calles secundarias de dos carriles, estas me parecen un poco más comodas, en estas definitivamente tomo mi carril completo (con mucha más confianza), usualmente en estas calles hay autos estacionados en las laterales, y prefiero no arriesgarme a que me abran la puerta y me avienten hacia quienquiera que venga a la ízquierda, la culpa no sería más que mía, no hay que confiarse en que los automovilistas revisarán hacia atrás antes de abrir sus puertas, lamentablemente pocos lo hacen.

Pero las calles secundarias, a pesar de ser la que más recomiendan para los ciclistas, no son mis favoritas, no es raro encontrarse calles con hoyos gigantes, o con una especie de rieles del infierno  donde podría entrar perfectamente la delgada rueda de mi bicicleta, también son las que en peor estado están, yo las sufro mucho con mis ruedas 700×28 (recordar que el 28 se refiere a los 2.8 centímetros de grosor de la llanta), el brincoteo es inevitable,  y si a eso agregamos que imprudentes al volante no faltan, a mi parecer se vuelven las calles más sufridas.

Ahora, también están las Avenidas (calles primarias). Acepto que imponen bastante,  nunca han dejado de imponerme, recuerdo que en mis primeros viajes, ni pasados cinco minutos empezaba a sentir resequedad en mi boca debido a los grandes nervios que me daba meterme con un flujo de automoviles mayor, y a mucha mayor velocidad en algunos tramos (cuando no se atascaban en el tráfico jejeje). A pesar de todo lo que me puedan imponer, no dejan de ser las mejores vialidades, hay tantos carriles que realmente no es tan frecuente que algún imbécil te rebase a centímetros, no digo que no pase, y causa un sustazo de aquellos cuando no te lo esperas, pero afortunadamente he aprendido a lidiar con ello, y de ser posible, evitarlo. La regla de oro, mi regla de oro es, OCUPAR EL CARRIL COMPLETO, muchos podrán decirme que estoy loco, pero realmente es más peligroso hacerse a la orillita, precisamente porque los autos van a mayor velocidad en este tipo de calles. Lo que si no dejo de hacer es ver por mi espejo retrovisor para ver a quién traigo atrás, si es un taxista tomo mis precauciones, y si veo que se acerca demasiado me hago hacía la derecha,  lo dejo pasar e inmediatamente ocupo mi carril de nuevo, no es una técnica infalible, a veces no me doy cuenta que me quieren rebasar peligrosamente hasta que los tengo a un lado con sus motores rugientes, causa mucho susto, luego mucho enojo, pero he llegado a la conclusión de que no tiene sentido reclamarles a estos personajes, son incapaces de reconocer un error, son ciegos faltos de empatía,  creo que más que ser sólo de los taxistas, es una característica horrible del muchos seres humanos, ojalá mejoremos como sociedad.

Regresando al asunto de las avenidas principales, como decía antes, lo mejor que he encontrado es ocupar mi carril, con la ventaja añadida que si te quieren rebasar forzosamente por el mismo carril (nunca falta quién), siempre hay medio carril a la derecha a dónde moverse, lo que no sucedería si ocupara sólo una orillita del carril, además de que muchas veces en las orillas de las avenidas está el peor pavimento y los baches, y si nos quedamos a la derecha en una orillita y necesitamos repentinamente esquivar un obstáculo, se vuelve peligroso teniendo autos rebasándonos a nuestra ízquierda.

Aunque al principio parece difícil, como ya se dieron cuenta, mi recomendación principal  es usar el carril completo (excepto en calles de un carril, donde dependiendo de las circunstancias puede volverse peligroso), y me gustaría animar a la gente a que lo haga, suena difícil, pero no lo es tanto. Si bien concuerdo en que hay mayor percepción de seguridad haciéndose a “un ladito” para “no estorbar”, y mucha gente lo hace (yo vivo en una zona dónde hay sistema de bicicletas compartidas, y una gran cantidad de personas hace eso), no es lo mejor para nuestra seguridad, y entre más seamos los que ocupemos nuestros carriles completos, los automovilistas se irán dando cuenta de que nos tienen que respetar, y que más que una osadía de atravesarnos en su camino, es un derecho el que ejercemos al colocarnos en dicha posición.

De esta manera me despido, mucho cuidado en tus viajes en bici,  si tienes algún comentario, estaré contento de leerlo.

¡Hasta pronto!

Taxistas peligrosos. Mis experiencias

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Un taxista invadiendo el carril Trolebús – Bicicletas de eje 7

Taxis, ya tiene tiempo que he pensado en escribir sobre este sistema de transporte público, y es que dentro de todos los conductores con los que me he topado, los taxistas son los conductores que más jesuses me han sacado de la boca, y no dudo que sea el único ciclista al que le haya sucedido.

Los primeros sustos que tuve con ellos fueron cuando experimenté ir pedalear hacia CU.

Una ocasión (posiblemente la primera) al ir  por Avenida Universidad, cruzando Churubusco (camino a CU), me dí cuenta de que los carriles se hacen extremadamente angostos, y por tal razón ocupé el carril completo (en aquel entonces trataba de compartir el carril cuando era posible). Estos carriles tan delgaditos fueron sólo el comienzo del problema, a esto hay que agregar el hecho de que el verdadero carril de extrema derecha estaba invadido por camiones de una escuela, así que el carril de extrema derecha disponible ¡termina convirtiéndose en uno de los carriles centrales! Aquí está el problema, se forma una especie de embudo que todo mundo desesperado quiere pasar al mismo tiempo. No sé si los taxistas se sienten con más destreza, pero en el instante en que pasaba por esos carriles, no uno, sino tres taxistas bastardos (perdonen la expresión, pero eso es lo que pienso cuando la gente no me respeta mi derecho de transitar sobre MI carril poniéndome en peligro) me rebasaron, uno tras otro a escasos centímetros de distancia, y ¿adivinen qué?, los alcancé y rebasé en el siguiente semáforo.

Yo me pregunto, ¿Por qué tan poca empatía?, ¿Por qué es tan difícil esperar unos cuántos segundos?, ¿Qué es lo que hace más importantes esos segundos que la VIDA de una persona?, pues, aunque suene una frase trillada, en la bicicleta no va un ciclista, ¡va una, VIDA!, tan valiosa como la de el conductor tras el volante. ¡Y es que uno ve tantas tonterías!

Uno de esos primeros días de viaje  hacia CU, durante mi regreso a casa, en el cruce de Av. Universidad y Eje 8 (Popocatepetl) me dí cuenta de que demasiados automóviles estaban dando vuelta hacia la derecha, y también me dí cuenta de que estaban dando vuelta tanto del primer, como del segundo carril (contados a partir desde la extrema derecha), así que decidí pasarme al segundo carril para no quedar encajonado, y ya estaba con toda la seguridad del mundo por atravesar Popocatepetl, cuando ¡del tercer carril! salió uno más vivo que los demás que estaban esperando su turno para dar vuelta a la derecha, y ¿adivinen qué conducía?, desde luego que era un taxi, dio vuelta a gran velocidad, y me dio el susto de mi vida.

Al principio, en mis viajes en bicicleta trataba de ocupar la posición secundaria si veía que el carril era lo suficientemente ancho para compartirlo con un automovilista, pero dejé de hacerlo, ahora siempre uso la posición primaria (salvo aisladas excepciones, como carril único y suficientemente ancho), y todo porque un taxista aclaró mi mente al respecto.

Esa ocasión iba sobre Avenida Cuauhtémoc, viajando en posición secundaria “para no entorpecer” el tráfico, compartiendo así mi carril con los automovilistas, pues consideré que los carriles tenían buen ancho para que un automóvil y yo pudiéramos pasar sin problemas. Estaba ya a una calle de llegar a mi destino y llevaba una velocidad bastante buena de 40 km/h, pero casi al llegar al cruce apareció de la nada, y como alma que lleva el diablo un taxista que me rebasó y  giró a la derecha. Reaccioné lo más rápido que pude, e hice una maniobra que encontré cuando me estaba educando para ser ciclista urbano, girar en el mismo sentido que el que te rebasó, al mismo tiempo que frenaba, con lo que derrapé un poco, pero evité el choque que creí era inminente. El taxista también frenó, (el muy idiota en la curva), y aunque no me gusta discutir con los conductores,  pude aventar una de las peores miradas de odio que recuerdo, pues esa ocasión sentí mi vida peligrar en serio. Desde aquel día decidí no compartir el carril, pues un gran porcentaje de la gente no conoce lo que es el respeto, y en general, uno no sabe a quién se va a encontrar.

Claro que el no ceder el carril también me ha provocado problemas (con los taxistas con más frecuencia), pues a estos grandes cafres no se les ha ocurrido, pero ni de dejos echar una ojeada al Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM) del DF, y no dudo que una abrumadora mayoría desconoce que el ciclista puede usar el carril completito de extrema derecha para él.

El incidente más reciente que he tenido tiene que ver con esto último.

Iba sobre una calle de dos carriles (quizá tres) llamada “Las Torres”, cerca de Tasqueña, e iba ocupando el carril completo de extrema derecha, pues es mi derecho y mi seguridad. En eso noté por mi espejo retrovisor que traía atrás a un taxista, al que dejé pasar (para evitar alguna situación de riesgo como las que conté al principio), pero cuál fue mi sorpresa que al mirarlo, en vez de recibir una señal de agradecimiento, este me observaba furioso y manoteaba extendiendo los dos brazos lo más que pudo para darme a entender que iba ocupando todo el carril (cosa que obvio, yo ya sabía). ¿Qué sucedió después?, lo que me pasa siempre con estos conductores tan impacientes, tocó semáforo rojo, se quedó en fila detrás de los demás automóviles y yo lo dejé muy muy atrás…

Una ocasión, platicando con mi hermana, ella me comentaba que platicó con un taxista que le venía comentando que “quién sabe qué le pasa a los ciclistas”, que “van  en medio de la calle” “exponiéndose” a que “uno los atropelle”.

Me parece muy indignante esta mezcla de ignorancia y brutalidad de parte de estos sujetos que, con toda la facilidad del mundo se creen con el derecho de hacer lo que quieran por las calles, pasando aún por encima de los derechos de los demás motoristas, y en especial poniéndonos en riesgo a nosotros los ciclistas. Invaden pasos peatonales y cajas de espera ciclista sin inmutarse siquiera un poco, hacen maniobras peligrosísimas, y ¿quién no ha visto cómo se pasan los altos?

Reflexionando sobre todas estas experiencias, me hago la pregunta, ¿qué podemos hacer al respecto?, yo sugeriría revocarles la licencia hasta que no pasen un pequeño examen donde se pueda asegurar que conocen el RTM, y en especial, el derecho de los ciclistas de ocupar su carril de extrema derecha sin ser agredidos de ninguna manera.

Creo que ahorita podemos aprovechar que el conflicto con UBER  está fresco para recordarles, para exigirles que acaten las reglas, pues ellos no son los únicos que pagan impuestos, y el que presten un servicio público no les da ningún derecho a querer pasar sobre los demás.

Me gustaría saber tu opinión, querido ciclista, querido lector, ojalá puedas dejarme un comentario y así poder enriquecer nuestros puntos de vista sobre este tema.

¡Hasta pronto!

Gab

Mi bicicleta

Como  mencionaba en uno de mis anteriores post, una vez que me quedó claro que la bicicleta es un medio de transporte rápido, eficaz, barato y legítimo (pues es reconocida como un medio de transporte más en el Reglamento de Tránsito Metropolitano del DF), quedé maravillado y enamorado del llamado “Ciclismo Urbano”. La idea de utilizar una bicicleta para moverme por la ciudad me emocionaba, y ni tardo ni perezoso me dí a la tarea de buscar la mejor bicicleta que pudiera servirme para tal propósito.

Comencé investigando en algunas tiendas de bicicletas cerca de mi casa, pero ¡me quedé boquiabierto cuando escuché los precios! , pues la más “económica” rondaba los $5000.00, y siendo honesto, no era demasiado de mi agrado.

Lo que yo traía en mente era algo parecido a las llamadas bicicletas de ruta, con bellas llantas delgadas, cuadro alto y delgado, y varias velocidades (que ni siquiera sabía cómo funcionaban en aquel entonces).

Así que me aventuré a buscar por mercadolibre, y por un mejor precio al de la bicicleta “económica”, conocí algo cercano al amor a primera vista, se trataba de la siguiente maravilla (o al menos yo la veía así!)

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Desde que supe del precio pensé que probablemente no tendría los componentes de mejor calidad, pero yo ya moría de ganas de hacerme de mi bicicleta, así que me decidí  a comprarla, no sin antes hacerme el firme propósito de irla mejorando poco a poco ¡hasta que fuera como las mejores!

Llegó el mágico día en el que tendría mi bici nueva, no cabía de la emoción, y puntualmente llegué a la cita con el vendedor.

La última bicicleta que yo había montado era mi bicicleta de la niñez, una rodada 20 a la que me había subido por última vez hace unos 14 años, montarme en esta maravilla fue una experiencia fenomenal, era ultraligera, rapidísima y ¡muy cómoda!, ¡fue una gran experiencia el haberla montado por primera vez!

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…me enamoré…

Desde aquel día he tratado de cumplirme mi promesa de mejorar mi bici, primero reemplazando las partes más frágiles, como los pedales que eran de plástico y no me aguantaron más de tres salidas de paseo dominical (casi desde el principio que volví a pedalear me hice el hábito de pedalear de pie cuando pasaba pendientes inclinadas o quería ir más rápido), estos los cambié por pedales metálicos, tan resistentes que a hoy en día no he tenido necesidad de volverlos a cambiar.

Con el tiempo he agregado aditamentos como campanilla, portabultos, luces, velocímetro, un par de candados U (la seguridad es muy importante). También he cambiado llantas, pues las 700×23 se me ponchaban muy frecuentemente. Así que a un año de haberme hecho de mi grandiosa bicicleta, pasó de ser así:

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A ser así:

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Esta ha sido mi compañera de viajes y aventuras, siempre disponible en días soleados, fríos, o lluviosos. Mi salvadora cuando hay manifestación, que me ha ayudado a usar cada vez menos un metro cada vez más ineficiente. Mi iniciación en el transporte inteligente, en el Ciclismo Urbano. Mi bicicleta.

Gab

Límites de velocidad en la Ciudad de México

Disclaimer. A continuación hablaré de un tema un tanto polémico, habrá gente que estará de acuerdo conmigo, gente que se molestará, gente que hasta querrá mentarme la mamá, gente que pensará que soy un tonto que no piensa las cosas desde un punto de vista “realista”. De cualquier manera, sólo ruego se entienda que es una opinión puramente personal, no siempre tenemos por qué estar de acuerdo. Habiendo tomado esto en cuenta, allá vamos…

top speed

La otra ocasión me encontraba platicando con mi mejor amigo ( que es automovilista) sobre algo que había leído recientemente en las redes sociales, parecía que el nuevo Reglamento de Tránsito incluiría nuevos límites de velocidad en las calles de la Ciudad de México. Había quienes decían que la velocidad máxima en vías primarias sería de  50 km/h, como se hace en ciudades como París, y había otros que decían que sería de 70 km/h .Yo le comentaba a mi amigo que me parecía perfecto un límite de 50 km/h, es más rápido frenar a 50 km/h que a 90km/h. En ese instante él comenzó a conducir a 70km/h, y me preguntó si eso me parecía que fuera rápido, y seré sincero, no parecía demasiado rápido.

Esta experiencia me dejó pensando, ¿cómo convences a los automovilistas de respetar un límite de velocidad de 70 km/h cuando la “sensación” es de ir demasiado lento? Y me acordé de un hecho de física elemental, nuestro cuerpo no puede sentir la velocidad. Es decir, para nuestro cuerpo da igual estar en reposo, ir a 10 km/h, o a 100 km/h, o 1000 km/h!! Así que si un automovilista pudiera ir a 1000 km/h, seguro lo haría. Simplemente piensen en cuando van en una carretera recta, alrededor de los 100 km/h, quién no ha cerrado sus ojos y ha sentido que en realidad no se está moviendo.

Lo que nuestro cuerpo siente son las aceleraciones (cambios de velocidad), y al pensar en aceleración, me surgió la idea de que para demostrar que se necesitan limites de velocidad, hay que considerar un par de cosas: Nuestra velocidad de reacción, y la desaceleración que puede tener nuestro automóvil.

Sobre la velocidad de reacción, supongamos que esta es (siendo extremadamente optimistas) de medio segundo. ¿Qué distancia viaja un automóvil que va a 70 km/h en 0.5 segundos? Ni más ni menos que 9.7 metros, es decir, que si un peatón, perro o lo que sea se te atraviesa a una distancia de 10 metros lo vamos a apachurrar si o si, pues no nos dará tiempo de frenar.

Aún cuando nuestra reacción fuera instantánea, tendríamos que ser capaces de pasar de 70 km/h a 0 km/h en medio segundo para ser capaces de no atropellar a nadie que se atraviese a unos 10 metros ¿Los automóviles comunes  pueden lograr esta proeza?

Mi amigo seguramente me diría, ¿qué hace una persona cruzándose en una vía donde se puede correr a 70 km/h  o más?, y aquí hay un punto muy importante, el hombre no es infalible, el ser humano comete errores, y aunque los cometa, no debería de costarle la vida.

Realmente tengo un argumento más a la pregunta anterior, puesto que para los automovilistas 70 km/h no es demasiado rápido, realmente uno los ve yendo a esas velocidades (y aún mayores) en las calles secundarias ¿o me equivoco?, calles donde uno debería ser capaz de salir de casa e ir a la tienda con la mayor tranquilidad posible, donde los niños deberían de ser capaces de jugar, pasear al perro felices… en estas calles es donde me ha tocado ver automóviles a grandes velocidades.

Así, aunque parezca exagerado, yo preferiría un límite aún menor al de los 70 km/h, es decir, el de los 50 km/h o 13 m/s (metros por segundo), a esta velocidad, si alguien se te atraviesa, tendrás más tiempo de reaccionar, y aún cuando llegases a pegarle a alguien, las probabilidades de lesiones que terminen con la vida de la persona son menores. A continuación una infografía que he tomado prestada de internet.

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Como pueden ver, la velocidad mata.

Algunos dirán: “Oye chico, pero a una velocidad de 50 km/h no se puede llegar rápido a ningún lado”, y yo responderé: La distancia de los Indios Verdes hasta el Centro de Tlalpan es de unos 40 km, con lo que a una velocidad de 50 km/h se llegaría en 48 minutos. Bajo condiciones de tráfico usuales entre semana, ¿realmente es normal llegar de Indios Verdes a Tlalpan en 48 minutos?, El metrobús que lleva carril libre con una velocidad de unos 80 km/h hace ese recorrido en una hora aproximadamente, ¿un carro realmente puede llegar más rápido?

Personalmente creo que vale la pena bajar los límites de velocidad, si en lugares como la Unión Europea lo hacen, ¿por qué aquí no habría de funcionarnos?

Recuerden, nuestro cuerpo no siente las velocidades (aunque quizá una excepción sea ir en bici, en la cual ir a 30 km/h se siente como volar, con el viento pegando en la cara), y bajando la velocidad realmente no creo que se pierda demasiado tiempo, y se podrían salvar muchas vidas que se pierden por las prisas del conductor promedio, pues, también hay que recordar, TODOS cometemos errores…

Gab.

El comienzo, segunda parte. Mis Vídeos de Ciclismo Urbano favoritos.

Como platicaba anteriormente, aún antes de tener mi propia bicicleta, ¡yo ya moría de ganas de saber qué se sentiría transportarse por la ciudad en ella!, lo que me llevó a buscar vídeos de ciclismo urbano por Internet. Me la pasaba viendo como un niño pequeño estos vídeos, y entre más encontraba, ¡más me gustaban! A continuación algunos vídeos que me encantaron.

“El ojo de las ciclovías”

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Este es uno de los canales de YouTube que me encantó (y continúa  siendo de mis favoritos).

Los vídeos  los hace un chico que ama esto de la movilidad en bicicleta y pedalea por las calles de la Ciudad de México. Además de ser vídeos divertidos (el chico es súper buena vibra), me fue muy útil a la hora de tener que enfrentarme a las calles, pues con su cámara GoPro graba todas sus salidas en bicicleta, y uno puede darse cuenta de primera mano cómo se hace para ocupar las calles sin miedo, ver que si es posible ocupar el carril completo, nos enseña a rebasar (aunque no necesariamente lo hace por la izquierda jeje, pero este es un tema que quisiera abordar posteriormente), y una de las cosas que me encanta es que enseña con el ejemplo el respeto que se debe de tener con el peatón. También nos adelanta sobre los posibles inconvenientes y peligros que podríamos tener, sobretodo exhibiendo a los malos automovilistas.

Definitivamente recomiendo los vídeos de este canal, para aquel que nunca ha rodado las calles en bicicleta, es un muy buen empujón para poder aventurarse en la movilidad en bicicleta.

¿Cómo consiguieron los holandeses sus ciclovías?

Fue también uno de los primeros vídeos que vi sobre ciclismo urbano, esto al enterarme de que en México falta muchísima educación vial (bueno, creo que lo que falta es empatía con el de a lado, y no únicamente en el rubro del ciclismo urbano), y querer encontrar un contraejemplo que mostrara que el ciclismo urbano es posible. Aquí me enteré que los Holandeses avanzaron en materia de movilidad por ahí de los años 70, y actualmente es un país que es el paraíso de cualquiera que quiera movilizarse en bicicleta. Es bonito hacerse la ilusión de que México algún día podría ser así.

“La bicicleta en lugar del automóvil. Ejemplos de Amsterdam y København”

Continuando con el sueño de los ciclistas, este vídeo nos deja ver la realidad actual de ciudades como Amsterdam y Copenhague. En estas ciudades más del 40% de sus habitantes se moviliza en bicicleta; niños, jóvenes, adultos, ancianos, todo mundo se mueve en bici. Tienen construidos cientos (y quizá miles) de kilómetros de ciclovías, y cuentan con una de las  mejores infraestructuras para el ciclista en todo el mundo. Un retrato de lo que todos quisiéramos ver en México.

Cyclegaz

Este canal es de un londinense muy loquillo que no duda en reclamar sus derechos cuando algún automovilista trata de pasarse de listo. Me gusta apreciar las calles sin baches y correctamente pintadas con los señalamientos correctos, incluidos aquellos de ciclocarril o zonas de espera ciclista.

En particular recuerdo dos vídeos que me gustaron. Primero, uno en el que un taxista le reclama por tocar su auto, y a pesar de que el chico ciclista insistía que si era capaz de tocar el auto era porque lo estaba rebasando demasiado cerca, el taxista (tenía que ser taxista) insistía violentamente que no tenía por qué tocar el auto. El vídeo lo puedes ver aquí.

Mundo Mamooth

Es el canal de una tienda de bicicletas en España. Este canal aborda principalmente temas sobre cómo hacer reparaciones a nuestra bicicleta (y sí, fue uno de los canales que vi antes de tener mi propia bicicleta). Aquí podrás ver cómo se cambia una llanta, cómo ajustar tus frenos, ajuste de las velocidades de la bicicleta, candados para bicicleta y tecnologías muy interesantes como inflado de llantas instantáneo mediante ampoyetas de CO2. Es un canal muy bien hecho.

URBAN BIKING: The Art Of Carrying Things By Bike

Es un vídeo muy motivante para darnos cuenta de que en bici ¡podemos llevar más cosas de las que parece!, realmente es una gran motivación para darnos cuenta de que ¡la bicicleta tiene mucho más potencial de lo que parece!

To those who hate cyclists filtering….

Este vídeo está también dentro de mis favoritos porque demuestra que movilizarse en bicicleta puede ser cientos de veces mejor que simplemente quedarse atascado en tráfico. Sin mentir, creo que rebasa más de doscientos coches en todo el vídeo jeje.

Aunque a través del tiempo he visto muchos otros excelentes vídeos y canales, estos fueron los que dejaron mayor huella en mi como principiante y creo que encantarán a todo interesado en ciclismo urbano, ya sea principiante o avanzado. Ya en el futuro tendré oportunidad de recomendar algunos otros, según los vaya viendo (o me vaya acordando :P)

Por el momento me despido.

Gab.

El comienzo

Hace un año comenzaron mis aventuras en bicicleta, y tuve que pasar por varias etapas antes de entrar a las calles de la Ciudad para transportarme, he aquí cómo empezó todo, con el nacimiento de mi motivación para tomar la bici como medio de transporte.

Eran los meses de febrero o marzo abril (ya me corrigieron jajaja) del 2014, mi novia estaba aprendiendo a andar en bicicleta, ella solía ir junto con unas amigas al paseo dominical que va desde Calzada de Guadalupe, pasa por Reforma y llega hasta Auditorio, División del Norte y Churubusco, y la plaza de  Tlaxcoaque en el Centro Histórico.

Ella solía contarme con mucho entusiasmo sobre su avances, ¡aprendió en un sólo día a mantener el equilibrio y a pedalear un poco!,  ¡Cómo me hubiese encantado estar ahí para ver ese momento tan fenomenal!, lamentablemente me lo perdí.

De cualquier manera, no quería que lo anterior siguiera sucediendo, así que al poco tiempo me encontraba investigando sobre  cómo hacerme de una bicicleta que cumpliera las tres B’s, de mi gusto y cómoda para pedalear, en realidad quería mi bicicleta  exclusivamente para los paseos dominicales,  o quizá para hacer algo de deporte eventualmente, nadamás.

Entonces comencé a investigar precios, me quedé boquiabierto cuando me enteré que había bicis “económicas”  de más de $5000 pesos 😩. Esto me llevó a hacer una investigación más exhaustiva por Internet, y sin querer en vez de encontrar bicis, me topé con dos joyas que, sin exagerar, ¡cambiaron mi vida para siempre!

Mi primera joya  se trataba de un vídeo  de YouTube  muy bien hecho, de unos 10 minutos de duración titulado “10 consejos sobre ciclismo urbano”, donde entre otras cosas interesantes, mencionan que ¡es posible usar un carril completo para moverme por la Ciudad de México! según el Reglamento de Tránsito Metropolitano del Distrito Federal, también mencionan algunas medidas de seguridad y reglas para la convivencia con los demás vehículos en las calles. El vídeo lo puedes encontrar aquí.

Quedé simplemente maravillado, pues ante mi se abría la posibilidad de moverme de una manera rápida, barata y muy eficaz. Hasta el momento sólo me había movido en transporte público, y  cualquiera que viva o tenga necesidad de viajar a esta ciudad  sabrá muy bien que a  veces (¿O quizá casi siempre?) resulta muy doloroso el transportarse. Tráfico la mayor parte del tiempo, un metro y metrobus muy ineficientes, impuntuales, saturados y apretujados, camiones y microbuses donde los operadores manejan como desquiciados, tiempos de traslados muy largos (porque eso de moverse de la Colonia Roma a Polanco en una hora (¡o más!) ¡no es de dios!

Entonces comencé a Investigar un poco más qué es esto del “Ciclismo Urbano”,  y me topé con una segunda joya: “El Manual del Ciclista Urbano”,
que es un libro especialmente hecho para la Ciudad de México en el que te hablan desde cómo aprender a andar en bici hasta cómo cruzar puentes y pasos a desnivel, glorietas, terminando con una carta de derechos y obligaciones como ciclista.

Este libro es simplemente maravilloso, lo leí de principio a fin,  y aún antes de  tener mi bicicleta, yo y había quedado enamorado de lo que llaman Ciclismo Urbano.

Mi nuevo blog de ciclismo urbano…

¡Hola!

Aquí comienza la historia de GabGab,  un ser humano que decidió usar la bicicleta como medio de transporte para desplazarse por la Ciudad, y hasta el momento no se arrepiente de ello 😀

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Hace un año aproximadamente comencé a transportarme en bicicleta por las calles de la Ciudad de México. Desde que me enteré de que las leyes reconocían a la bicicleta como un medio de transporte legítimo quedé maravillado, me hice de una bicicleta y probé a transportarme en ella, la experiencia ha sido ¡fenomenal!

Desde aquel entonces quise comenzar el proyecto de un blog en el que llevara todo el registro de mi trayectoria como “Ciclista Urbano”,  para así quizá poder ayudar  a animarse a alguien que quiera transportarse por la ciudad en bicicleta. Sé muy bien que al principio (y quizá a veces no tan al principio) es muy retador animarse a meterse a las calles junto con los automóviles, así que mediante la narración de mis experiencias y  reflexiones que he tenido al respecto, me gustaría compartir contigo, querido lector, a perder el miedo (mas no el respeto) a entrar en las calles con tu bicicleta y transportarte libremente.

Si al menos una persona me lee y sirve de motivante, creo que habré cumplido con mi granito de arena a esta causa del llamado “Ciclismo Urbano”, siempre he pensado  (o al menos desde que me lo planteé) que entre más nos vean los automovilistas, más se harán a la idea de que tienen que compartir las calles, y así más seguros estaremos todos, y poco a poco la ciudad se irá haciendo más amigable.

Ojalá te agrade y sirva este diario personal, y te anime a agarrar valor para tomar tu bici y moverte por TODAS las calles de la ciudad.

Gab Gab